ZAGO
Leonello Zambon
Eugenia González

Desechos de la historia (Escuchar al fantasma), 2019

No tengo nada que decir. Sólo que mostrar, nos recuerda Walter Benjamin en el Libro de los pasajes, señalando que su trabajo, a partir del método de montaje, tiene que desarrollar el arte de citar sin comillas hasta el máximo nivel. Rompiendo con el naturalismo histórico, el principio de montaje funcionará en Benjamin como dispositivo que permite descubrir, en el pequeño momento singular, el cristal del acontecer total. Estructura significante hecha de retazos sin valor aparente, de desechos de la historia.

Fantasmas aurales

La invención de la fotografía hizo cesar la resistencia de creer en el pasado. Desde entonces, para la visión, el pasado es tan seguro como el presente, lo que se ve sobre el papel es tan seguro como lo que se toca. ¿Qué ocurre en el caso del registro sonoro? ¿Qué experimentamos al escuchar un registro y que experimentamos en una escucha en tiempo real? Probablemente todo sonido sea, a fin de cuentas, un evento acusmático. No existe el tiempo real del sonido, que siempre llega como espectro, como resonancia interna de algo que sucede en otra parte. Lo sonoro también es una suerte de desecho, de excedente de unas actividades capaces de producir variaciones de presión en medios elásticos. Fantasma que se desplaza en forma de ondas mientras logre encontrar unos materiales resonantes propicios. Al escuchar una vieja grabación se hace evidente que percibimos el sonido como se percibe el dolor fantasma de una extremidad amputada. Dolor que para el sistema nervioso es absolutamente real aunque ya no exista la fuente original que lo provoque.

Remolino del tiempo

Es significativo que en la historia de los medios técnicos de registro sonoro el traspaso del uso masivo del dispositivo de cinta magnética abierta a la del cassette y luego al sistema cerrado del disco compacto en los ´90, coincidan con el proceso de consolidación global de políticas neoliberales. Bifo Berardi ha llamado lenta cancelación del futuro a este proceso iniciado en las décadas de 1970 y 1980 en donde la percepción psicológica de un desarrollo lineal del bienestar se rompe. Sepultada bajo un frenesí por la novedad vivimos en una era de suspensión del tiempo, marcada por anacronismos y quiebres temporales. Esta tecnología sobre el tiempo, es también una tecnología de reprogramación del territorio y adiestramiento de los cuerpos. La grabación y reproducción técnica del sonido se vuelve compacta, transportable e hiper-individual. La cinta abierta, con su sistema de micrófonos externos y parlantes, dio paso al cassette y al walkman, tecnología extrema de individuación y nomadización sonora.

Valparaíso es una suerte de topología. En las superficies topológicas los pliegues hacen confuso el adentro y el afuera. El terreno se pliega y al plegarse se desdobla sin producir quiebres. En nuestra primer visita a Valparaíso en el año 2015 construímos una serie de dispositivos para escuchar los repliegues y accidentes del suelo y el terreno. Un ensayo sonoro sobre la superficie. En esta oportunidad nos proponemos explorar el tiempo como topología. Hipotéticamente en una topología temporal pasado y futuro se arremolinan. Ensayaremos posibles repliegues sonoros temporales.

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